Título: Las cosas que perdimos en el fuego
Autora: Mariana Enriquez
Editorial: Anagrama
Páginas: 200
Formato: Digital

Mariana Enriquez es una escritora, periodista y docente argentina que ha escrito varias novelas de, principalmente, terror, hasta escribir ‘Las cosas que perdimos en el fuego’, un conjunto de relatos enmarcados en el género de terror, que se convirtió en un gran éxito de ventas en 2016.
Es difícil hablar sobre la sinopsis de un conjunto de relatos, y más si los ha escrito Mariana Enriquez. Estos relatos están englobados en el género del terror, pero yo creo que toca muchos más géneros en sus historias, como por ejemplo la novela negra o incluso el humor.
En sus relatos habla desde las ‘mujeres ardientes’, que protestan contra una forma de extrema violencia doméstica que se ha vuelto viral; pasando por una estudiante que se arranca las uñas y las pestañas, y otra que intenta ayudarla; e incluso de los años de apagones dictados por el gobierno durante los cuales se intoxican tres amigas que lo serán hasta que la muerte las separe, entre otros.
La manera de escribir de Mariana Enriquez se caracteriza por hablarnos de lo cotidiano relacionándolo con situaciones macabras, oscuras o de suspense, consiguiendo que relacionemos nuestra propia historia con estos fenómenos ‘extraños’ que no podemos explicar de manera racional, aumentando, de esta forma, nuestra percepción de miedo sobre la historia. Pero además de hacer todo esto, Mariana Enriquez lo hace muy bien. Escribe de una forma cercana, ayudándote así a que todavía te sientas más incómoda leyendo sus relatos.
La mayoría de sus cuentos están narrados en primera persona y protagonizados por mujeres. Ahonda en las diferencias sociales y de clases, y profundiza en colectivos desfavorecidos y marginales de Argentina, pero que son totalmente extensivos a cualquier otro país. Por desgracia, no nos habla de situaciones que nos son totalmente desconocidas o incluso imaginarias, nos habla de cosas que han pasado y siguen pasando en la sociedad. Y en este punto creo que está el gran valor de las historias de Mariana Enriquez, consigue darnos miedos sólo con las reflexiones que nosotros mismos sacamos de leer sus relatos.
Empecé leyendo este libro con pocas expectativas, pero tenía algo de idea sobre lo que iba a encontrar, y si bien es cierto que hasta la mitad del libro no empecé a disfrutar con los relatos, la última mitad me la bebí en pocas horas. Supongo que es cuestión de acostumbrarse a la autora, a su estilo y a sus historias. No es un libro que me haya encantado, de hecho estuve a punto de abandonarlo porque no me estaba gustando, pero al final creo que he sabido encontrarle conexiones conmigo que me han hecho querer seguir leyendo a Mariana Enriquez.