El Dr. Montague ha invitado a un peculiar elenco de personas a pasar el verano en una casa que se rumorea que está encantada. Las personas a las que ha invitado el Dr. Montague, han tenido en algún momento de su vida alguna experiencia paranormal. De todas las personas a las que invita, sólo tres personas aceptan mudarse a Hill House durante el verano.

Eleanor, una mujer solitaria, con una relación difícil con su hermana. Theodora, diferente a Eleanor, artista y algo más alocada. Y Luke, el futuro heredero de la casa, descrito como mentiroso y ladrón en la novela, su tía se propone tenerlo ‘bajo custodia’ durante unas semanas bajo la supervisión del Dr. Montague. 

Con este grupo de personajes nos vamos a Hill House a descubrir si realmente es una casa encantada, o si es todo producto de la imaginación de la gente. Los nuevos huéspedes han de escribir y registrar todo aquello que les parezca raro o extraño. 

Personalmente, me cuesta bastante pasar miedo con libros de terror o de fantasmas (todo lo contrario que con las películas, para las que soy una cagada…), y Hill House no ha sido diferente. En algunas ocasiones, este tipo de libros consiguen hacerme sentir incómoda o estar alerta, pero en este caso me ha costado, no he acabado de conectar con los personajes principales, y eso ha hecho que no haya disfrutado la novela tanto como esperaba. 

La trama en sí está bien, es entretenida, hay algún momento de tensión que está bien narrado, la ambientación y las descripciones de la casa y los alrededores son un punto a su favor. Me entretuvo ver lo extraña que es la gente en el pueblo de al lado y lo reacios que son a la gente nueva y que no conocen. Y me gusta como trata el terror psicológico la autora, te hace dudar sobre si lo que les sucede a los personajes es verdad o está todo en su imaginación.

En cuanto a los personajes me quedo con los secundarios. La señora Dudley, es la cuidadora de la casa junto a su marido, me parece maravillosa, con sus escalofriantes advertencias, y sus arraigadas costumbres sobre los horarios y los quehaceres de la casa, me dió pena que no tuviera más protagonismo. 

Y por otro lado, la esposa del Dr. Montague es otro personaje que me ha encantado, y que, para mi gusto, le falta espacio en la novela. Una mujer de armas tomar, con una sobrada experiencia en el mundo paranormal que llega a Hill House para ponerla patas arriba, igual que a los demás inquilinos. 

Los personajes principales son bastante insulsos, no me interesaba lo más mínimo su día a día en Hill House ni nada de lo que les pasaba. Eran eclipsados  por la señora Dudley o la señora Montague en sus apariciones. Y sus historias personales todavía me interesaban menos que su vida en Hill House. 

En resumen, es una historia entretenida, bien narrada, con ese toque de terror psicológico que Shirley Jackson sabe tratar muy bien, pero que tiene unos protagonistas un tanto insufribles, que a mi me han empañado la experiencia de lectura. De Shirley Jackson también he leído ‘Siempre hemos vivido en el castillo’ y mi experiencia fue mucho más positiva con esta novela.